Runnin', Runnin' (& Runnin', Runnin')(ESP)

¿Hasta dónde llegarías para que tus sueños se hagan realidad?

(Bert Hindman )

By Macarena Aguirre Estalella & Robby Veronesi / Bowie Baysox | September 17, 2018 9:19 AM

El outfielder de los Baysox Yusniel Díaz ha estado corriendo mucho desde que llego al estado de Maryland este verano.

Corriendo alrededor del outfield. Corriendo entre bases. Corriendo en el intento de robar bases. Corriendo de entrevista en entrevista. Corriendo con sus hermanos de pequeño por los barrios de La Havana. Corriendo con el sueño de llegar a jugar en las grandes ligas.

A lo largo de su vida, la idea de correr con un propósito, tanto literal como figurado, ha jugado un papel muy importante en la historia de Díaz.

"Me preparo psicológicamente ya que le tengo que coger bien el tiempo al lanzador," dijo Díaz. "Es una cosa que también llevo en la sangre, me gusta mucho correr, me gusta mucho estar ágil en las bases, con un batazo, como robar bases, con cualquier cosa, me gusta correr."

La velocidad es una cosa de familia, también. Díaz es uno de los tres hermanos que completan la familia de cinco. El deporte estaba en todas partes a su alrededor cuando era niño. Mientras que un hermano jugaba al baloncesto, el otro siguió los pasos de su padre siendo velocista.

"Ellos no siguieron por culpa de las lesiones y otras cosas que pasan en Cuba," dijo Díaz. "Me gusta mucho el fútbol, el basket y el volleyball, pero lo que más me gustaba era la pelota. Aparte también de correr por que mi papa fue esprínter, pero yo quise jugar beisbol. Y nada, me desarrolle bastante, mi papa me ayudó mucho en ese concepto."

En la ciudad de La Havana, Díaz creció en el barrio de la Playa, al suroeste del centro de la ciudad. Tal y como el nombre se traduce en español, el barrio se encuentra en la línea de costa bajo el sol caribeño.

"La Habana es la capital de Cuba, una de las mejores zonas de Cuba," dijo Díaz. "Yo vivo en Playa, me crie allí con toda mi familia. Tuve muy buenas experiencias de pequeño con mi papá y mi mamá. Veía muchos juegos de Estados Unidos y entonces al ver esos partidos me emocionaba más jugar a la pelota y me incrementaba más en ese mundo."

Con su sueño en la palma de la mano, Díaz y su padre comenzaron a trabajar para convertirse en el mejor.

"Yo quise seguir y seguir y me esforcé hasta que logré mis sueños," dijo Díaz. "Fue un día cuando yo era pequeño yo sentado en los pies de mi padre. Nunca se me olvida, mirando un partido de pelota. Entonces mi papa me empezó a enseñar, a decirme cosas sobre la pelota. Ya me empezó a gustar, lo cogí como tema y fui avanzando y él fue ayudándome en ese concepto de beisbol. Hasta ahora, he logrado todos los objetivos y he logrado darle la felicidad a él y a mi familia."

Aunque existen muchos informes de scouts y reseñas en los medios de comunicación alrededor de Estados Unidos, un aspecto de Díaz del cual es más difícil leer es sobre su determinación e impulso. Estos aspectos han estado presentes desde el principio de su carrera como jugador.

"Cuando jugué en el equipo de Industriales (Series Nacionales Cubanas), fui uno de los mejores bateadores de la liga," dijo Díaz. "Me sentí muy emocionado, muy contento y con mucha voluntad. Dije por dentro de mí, 'yo puedo jugar en cualquier liga porque lo siento y mi papa me apoyaba.' El siempre me lo decía, que iba a ser uno de los mejores peloteros de Cuba y en cualquier parte del mundo. Entonces decidí seguir mi carrera.

"(Mis padres) siempre me han seguido a todas partes. Siempre me han apoyado, siempre han estado conmigo en las buenas y en las malas y siempre van a estar conmigo apoyándome."

Ese apoyo ha sido crucial para el éxito de Díaz hasta el día de hoy en su carrera.

El 21 de noviembre de 2015, Los Ángeles Dodgers firmaron un contrato para las ligas menores con el joven que recientemente había cumplido 19 años.

"Mi vida cambio," dijo Díaz. "Los Dodgers estaban muy interesados en mí y (cuando) firmé ese contrato, me puse muy contento igual que mis padres y entonces eso me levanto más. La verdad estuve contentísimo y ya poder pisar Estados Unidos. Nunca me había imaginado pisar Estados Unidos. Ya que llegue me puse a incrementar (como jugador) en Arizona y me puse muy cómodo y muy seguro de mí mismo."

La naturaleza política de la relación entre Estados Unidos y Cuba está bien documentada. Para potenciales jugadores de la MLB que provienen de la nación isleña, no es tan simple como saltar en un vuelo internacional desde La Habana a Miami.

Puede que no sea tan complicado como hace décadas, pero el viaje de Díaz tomó un poco más de tiempo que el vuelo de 70 minutos a través del Estrecho de Florida.

"Hubo alguien que estuvo atento a mí y me ayudo a saltar a la Republica Dominicana (vía Ecuador)," dijo Díaz. "Llegué a Dominicana y estuve 11 meses. Jugué en La Alianza que era como una serie de cubanos todo el mundo juntos para que los scouts los vieran. Ya allí me pude desarrollar y después un avión para acá (EE. UU.)."

Saltando de avión a avión a tres países diferentes en dos continentes diferentes a los 18 años, ¿todo por una oportunidad de ser visto por scouts?

"Fue una experiencia muy dura ya que dejaba mi país para poder alcanzar mi sueño y seguir adelante," dijo Díaz. "El cubano pasa muchos obstáculos para poder llegar a alcanzar sus sueños. Por mi parte, yo lo pase normal. Tuve varios viajes para poder llegar a la Republica Dominicana y que los scouts me vieran (jugar y) para llegar aquí a Estados Unidos y estar con un equipo."

Además de firmar con los Dodgers, esta historia tiene otro final feliz. Los padres de Díaz también pudieron llegar a Estados Unidos, trasladándose a Miami para poder apoyar a su hijo.

"Fue una experiencia inolvidable. No me lo creía," dijo Díaz. "Me puse contentísimo porque eso es (lo que él) alma desea me entiendes. Imagínese, sin los padres uno no se siente bien. Por lo menos yo, por mis padres, yo doy la vida."

Al final, sus padres son la primera razón por la qué Díaz está donde está. Después de largos períodos de carrera y luchar por sus sueños, el jardinero (outfielder) ha logrado llegar a Bowie. Los colores han cambiado de azul a naranja, pero ese impulso se mantiene omnipresente.

"Mis sueños son muy grandes," dijo Díaz. "La verdad (es que) quiero llegar a las grandes ligas y ayudar a ese equipo a vencer y darlo todo en ese terreno. Es como una necesidad.

El sueño de todo jugador latino que quiere llegar (en Estados Unidos) y dar lo mejor y mantenerse (es) para que su familia este orgullosa de sí mismo. Yo nunca voy a decidir qué voy a terminar (de jugar) porque es la profesión que me gusta."

This story was not subject to the approval of the National Association of Professional Baseball Leagues or its clubs.

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