En juego de toma y daca Tigres ruge

Quiroz y Cantú comandan ofensiva de los felinos en el Beto Ávila y dejan en el terreno a Acereros en el Juego 1 de la Serie del Rey

Brandon Villarreal llega de cabeza al pentágono con la carrera de la victoria. (Enrique Gutiérrez).

By Mexican League | September 9, 2015 12:53 AM

Cancún, Q. Roo (lmb.com.mx /Gabriel Medina) 8 de septiembre.- Esteban Quiroz fue el héroe de los felinos, quien dio el batazo decisivo en el fondo del noveno capítulo, para dejar en el terreno a los Acereros del Norte, con pizarra de 9-8, ante un parque Beto Ávila pletórico y en un juego de toma y daca.

Así, los Tigres de Quintana Roo tomaron el comando en la Serie del Rey.

Quiroz dio batazo de hit al derecho, de dos bases, con el que envió al plato a Brandon Villarreal con la carrera de la victoria.

Jorge Cantú tuvo una velada encendida con par de cuadrangulares y tres carreras producidas. El tamaulipeco fue sublíder de jonrones en la temporada regular con 25 y de carreras producidas con una centena.

Los dos abridores explotaron temprano. Por los locales, Pablo Ortega fue sacudido con seis imparables y cinco carreras, todas limpias, en apenas 2.2 innings, además concedió un pasaporte. Mientras el zurdo Enrique Lechuga transitó cuatro rollos con pelota de cuatro hits y dos carreras, ambas limpias, dio tres bases por bolas y ponchó a tres hombres.

Francisco Córdoba disparó línea de hit al prado central con la que mandó a José Amador y a Hernando Arredondo al plato. La respuesta de los felinos fue de inmediata, en la concusión del mismo rollo, Cantú conectó cuadrangular por el callejón del izquierdo-central.

A continuación, Alfredo Amézaga respondió con imparable al derecho con el que Iker Franco, quien se había embasado con doble, llegó a tierra prometida.

En la apertura del tercero, Olmo Rosario se enredó con la pelota y la depositó del otro lado del cercado por el izquierdo, se llevó por delante a Flavio Romero. En el mismo capítulo, Brett Harper despertó con el madero y también atizó vuelacercas por el izquierdo para colocar a Monclova con ventaja de 5-2.

Los bengalíes vinieron de atrás en el quinto rollo. Carlos Alberto 'Chispa' Gastélum dio doble por el izquierdo para empujar a Greg Golson. Más adelante, Cantú elevó de sacrificio al central y Gastélum se descolgó al pentágono. Amézaga dio doble al derecho para que Sergio Contreras timbrara la del empate y Eugenio Vélez la del despegue.

En la sexta, el 'Bronco' Cantú de nuevo descifró un envío de la serpentina coahuilense y depositó la esférica en los bleachers del central-derecho.

En la séptima los visitantes empataron con sencillo de Carlos Peñuelas, que impulsó a Francisco Córdoba; Peñuelas se cuadró para tocar, con el cuadro adentro, echó el bat hacia atrás e hizo swing para sorprender al antesalista Amézaga. A continuación, ante Adrián Ramírez, quien relevó a Arturo Barradas, Rosario dio sencillo al izquierdo para mandar a Abraham Ramos a home y emparejar el pizarrón a siete. En la octava llegó el batazo decisivo de Quiroz para los felinos.

En la novena alta, Carlos Peñuelas castigó al taponero Ramón Ramírez con jonrón solitario para empatar nuevamente el pizarrón, esta vez a ocho carreras.

En la novena baja vino el batazo de la victoria de Quiroz.

Juan Ramón Noriega, octavo y último lanzador utilizado por Acereros fue el derrotado, luego de un tercio de trabajo, dos imparables permitidos, así como la carrera de la diferencia. La victoria se la apuntó Ramón Ramírez, luego de dejar escapar el salvamento, luego de trabajar una entrada con un jonrón tolerado.

Entre ambos equipos conectaron seis vuelacercas. El récord de más jonrones entre dos clubes en un juego de Serie Final es de siete, lo hicieron Tigres y Diablos Rojos el 21 de septiembre de 2000, en el Foro Sol. Los felinos dieron cinco y los escarlata dos.

Esta es la ocasión 23, en 55 series finales del circuito, que se enfrentan dos managers mexicanos por el cetro, Homar Rojas, por la Furia Azul, y Roberto 'Chapo' Vizcarra, por los quintanarroenses.

This story was not subject to the approval of the National Association of Professional Baseball Leagues or its clubs.

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