1977: la gran sorpresa de los Tecolotes

By Mexican League | August 16, 2015 12:31 AM

México, D.F. (lmb.com.mx) 15 de agosto.- Para la temporada de 1977, el que había sido famoso manager, Tomas Herrera, ya estaba en su nueva etapa del beisbol como gerente de los Tecolotes de Nuevo Laredo y ese año ganaron el campeonato de la Liga Mexicana con Jorge Fitch, aquel brillante y acrobático shortstop, como manager y con una sorpresiva victoria sobre los Diablos Rojos del México en una Serie Final eléctrica que duró solamente cinco juegos.

Tomás Herrera tenía como brazo derecho en la oficina del Tecolotes al joven Chito Rodríguez, luego famoso directivo de la Liga Mexicana que ya está en el Salón de la Fama y, sin embargo, el "Sargento Metralla" aún no ha sido inmortalizado.

Aquellos Tecolotes de 1977 venían de una temporada en que habían terminado en último lugar de la zona Noreste pero ese año terminaron en primer lugar de esa división con récord de 77-75, la peor marca entre los cuatro líderes de divisiones. Ese año los Ángeles de de Puebla fueron los súper líderes con 96-53 seguidos del Diablos con 94-57.

Pero en las series más importantes de la campaña, las de la postemporada, los Tecolotes fuero invencibles, ganando primero al Unión Laguna en seis juegos y luego al favorito Saltillo en seis juegos también. Diablos había ganado a Durango, el que fuera Charros de Jalisco, en cinco juegos, y en sólo cuatro a los Cafeteros. Con esas ocho victorias por sólo una derrota eran los favoritos en la final. En ese 1977 fue el año que el jardinero Miguelito Suárez de los Diablos impuso récord en la Liga Mexicana con 227 imparables. Con esas ocho victorias llegaron a 102 éxitos en la campaña.

La serie final arrancó en la capital donde hubo división de honores, pero en Nuevo Laredo, en el viejo parque La Junta, los Tecolotes ganaron tres seguidos para llevarse la corona.

El juego clave fue el cuarto cuando ya los Tecos habían tomado ventaja en la serie por dos juegos a uno. En la novena entrada los Diablos ganaban por una carrera con el parque lleno hasta la bandera y un jonrón de Rich Guerra sobre el gran relevista Aurelio López empató el encuentro para enloquecer a los aficionados. Ya en entradas extra, Carlos Soto también le bateó un cuadrangular a Aurelio y de esa manera los Tecolotes ganaron un juego que aparentemente ya estaba perdido y tomaron gran ventaja de tres juegos a uno en la final. Aurelio López acababa de tener una gran campaña que fue su despedida del Diablos, ya que comenzó entonces su carrera triunfal en Ligas Mayores. El quinto y último juego fue una paliza de los Tecolotes que de esa manera demostraron que en esta era de los playoffs puede ser campeón el que tenga el peor récord entre los calificados.

Fue el primero de dos campeonatos para Jorge Fitch como manager, ya que ganaría el de 1979 con los Ángeles de Puebla. La base principal para ganar la corona la fue el pitcher derecho americano Byron McLaughlin, quien tuvo una súper campaña de 18 victorias, con una efectividad de 1.84 y resultó el pitcher campeón en ponches con 221. El cetro de efectividad lo perdió ante Horacio Piña de los Rieleros de Aguascalientes que tuvo un eléctrico 1.70.

McLaughlin tenía entonces solamente 22 años por lo que estaba comenzando su carrera el muchacho nacido en Van Nuys, California. Después de su gran año en Nuevo Laredo tuvo oportunidad de estar cinco años en Ligas Mayores, cuatro con Marineros de Seattle y uno con Ángeles de California, teniendo marca de 16-25 tras lesionarse el brazo.


FOTO: Tomás Herrera y Byron McLaughlin.

El ya veterano Víctor García fue el segundo mejor ganador entre los pitchers con 13 triunfos, por 12 de Gilberto Lara y 11 de Jesús Solís. Rich Guerra fue el mejor bateador del equipo con .378 por .354 del boricua Efraín Vázquez, .321 de Bobby Rodríguez y .317 de Carlos Soto. Jorge Roque bateó .304 y el catcher Gerardo Gutiérrez tuvo .298. Fue el debut de Rich Guerra que tuvo nueve años de cañonazos en el circuito, con promedio final de .290 y 90 cuadrangulares, la mayoría con los Tecos. Carlos Soto, que había comenzado su carrera con los Diablos dio 19 cuadrangulares ese año para los fronterizos que lograron con este su campeonato número cuatro en Liga Mexicana.

Para Tomás Herrera, que tuvo dos campeonatos como manager con los Diablos, fue el primero de dos títulos como gerente, ganando la corona también en 1982 con los Tigres capitalinos en que fue Gerardo Gutiérrez el manager, uno de sus receptores con Nuevo Laredo de 1977.

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