Lonnie Sommers produjo 11 en un juego

El 10 de abril de 1949 fue una jornada redonda para Sommers, padre de Jesús Sommers, actual líder de hits de todos los tiempos de LMB

By Mexican League | February 23, 2015 2:52 PM

México, D.F. (Tomás Morales) 23 de febrero.- El domingo 10 de abril de 1949, en los primeros juegos de la temporada, el norteamericano de color, Lonnie Sommers, impuso el récord de más carreras empujadas en un partido de la Liga Mexicana con un total de 11 y empató otra marca, el de tres cuadrangulares en un encuentro. Jugando para los Diablos Rojos ese domingo de mucho sol, ayudó al equipo capitalino, manejado por el cubano Napoleón Reyes, también primera base, a realizar uno de los ataques milagrosos de última entrada que lo convirtieron en un equipo muy especial de último inning.

Los Diablos perdían 15-10 al llegar el cierre del noveno y entonces anotaron hasta cinco carreras para empatar y llevar el juego a entradas extras, ganando en el décimo con un sencillo productor del entonces joven Ricardo "Chamaco" Garza.

Lonnie Sommers, un destacado jugador de la Liga Negra en Estaos Unidos, fue el papá de Jesús Sommers, más adelante jugador estelar de la Liga Mexicana y que es el único que ha llegado y pasado, de los tres mil hits en el circuito. De tal palo, tal astilla. Y vaya si hubo palos en ese juego dominical.

Sommers dio rola al short en su primer turno pero en su segundo, Lonnie encontró la casa llena y produjo dos con un doblete. Eso fue en el cuarto inning y en el sexto, vaya si el mundo es pequeño, tuvo la casa llena nuevamente para que conectara un jonrón de premio completo para totalizar seis carreras impulsadas en el encuentro y acercara a los Rojos en la pizarra por 7-8.

En la entrada siete, Sommers encontró dos en base y volvió a volarse la barda del jardín izquierdo para llegar a nueve impulsadas y empatar el que era record del circuito, mismo que compartían el formidable jonronero Joshua Gibson y el cubano "Lolo" Correa.

Ese segundo jonrón de Sommers en el encuentro puso nuevamente a Diablos a punto de alcanzar al Laguna, ahora 10-11. El tim manejado por Memo Garibay, que también estaba jugando primera base y dio tres hits para cinco empujadas, no pudo mantener callado el bat de Lonnie Sommers.

En la novena entrada y gracias a un rally de cuatro carreras en la parte alta del noveno, los laguneros ganaban 15-10, pero entonces vino el gran ataque de los Rojos sobre los pitchers derechos Wilfredo Salas, Oscar Martínez y Juan Romero.

El manager Napoleón Reyes abrió con base por bolas y Sommers estaba en el plato nuevamente. Esta vez abanicó un tercer strike pero el ampayer de base, Cano, anuló el ponche porque habían pedido tiempo antes que llegara el tercer strike. La protesta de Garibay y los visitantes fue fuerte y larga, pero la decisión quedó. Había que repetir el lanzamiento sobre el ya ponchado Sommers. Y con nueva vida, Sommers se volvió a volar la barda izquierda para su tercer jonrón del encuentro y llegar a las 11 carreras impulsadas que era nuevo record, una marca que duró hasta 36 años siendo mejorado por el dominicano Rubén Mateo, con 12 empujadas, jugando para los Delfines de Ciudad del Carmen.

FOTO: Memo Garibya, Lázaro Salazar; Jesús Sommers, hijo de Lonnie.

Los Diablos continuaron su rally de novena entrada hasta totalizar cinco carreras que les dio el empate a 15 y para el décimo, Juan Guerrero puso cero en la parte alta y en el cierre del décimo el hit ganador de Ricardo Garza.

Fue un cierre de locura para los Rojos que, de cualquier manera, no pudieron ganar ninguna de las dos mitades para que la Serie Final de 1949 fuera entre Monterrey y precisamente el Unión Laguna, ganando los regios en cuatro partidos al hilo. Los Rojos terminaron en cuarto lugar la primera vuelta y en quinto la segunda parte. Y uno de los problemas es que Sommers estuvo muy poco tiempo en el club ya que regresa las Ligas Negras de Estados Unidos, pero le alcanzó el tiempo para conectar tres cudrangulares en un partido y empujar esas 11 carreras que fue el récord por tanto tiempo.

El de 1949 fue el tercer campeonato conseguido en forma consecutiva por los Sultanes de Monterrey para imponer una mara que no ha sido igualada, los tres títulos con el gran manager cubano Lázaro Salazar al frente.

Los Diablos se quedaron sin un bateador al irse Sommers, quien solamente tuvo 27 veces al bat en esa campaña conectando los tres jonrones de aquel domingo y empujando 13 carreras, dos más que las de aquel juego. Bill Wright fue el líder de los Rojos en cuadrangulares ese año con siete.

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