Esquer relata caminos de su vida
Mercedes, ¿Por qué regresaste con Tigres y no con los Sultanes?
Vine a préstamo con los Tigres. En Estados Unidos no estaba lanzando mucho y lo que yo quería era más acción, ya que había estado lastimado, recuerdo que entramos al playoff y perdimos la final ante los Diablos. A partir de 1986 retorné a Sultanes al cien por ciento, ayudando a ganar el título de la zona norte, perdiendo la final en cinco juegos contra los Ángeles Negros de Puebla.
Para entonces ya eras un pitcher establecido.
Sí, ya había tenido temporadas ganadoras y pasaba por mis mejores momentos, ya era un pitcher consistente.
¿Cómo llegaste a Mérida?
Monterrey me cambió por el prospecto Guillermo Sandoval, un pitcher derecho y el jardinero Antonio Aguilera. Con Yucatán tuve una de las mejores épocas de mi carrera, ya que gané más de 90 juegos con ellos, hasta la temporada del ´95 en que volví a formar parte de los Sultanes.
Como te decía, con los Leones viví una etapa muy bonita, ahí me gané el cariño de la gente gracias a mi trabajo, ya que en una temporada gané 18 juegos, en otra 16 y en la otra 14. Fueron temporadas muy buenas para mí. Te sientes halagado, te sientes motivado, sientes que la gente se te entrega, logras muchos amigos, muchos compadres, muchos padrinos.
Mi mentalidad era ganadora. Prácticamente ahí jugué media carrera. Eso es parte de la misma vida que llevas. Mi mentalidad era ganadora. Ahí tuve grandes duelos con Chito Ríos, con Angel Moreno, Arturo González, y el estadio lleno, me acuerdo que anunciaban un duelo entre nosotros y el estadio se llenaba completamente.
Para mí era muy satisfactorio lanzar con el estadio lleno en temporada regular.
Como que eso te daba más, lo jugabas con alegría, definitivamente, gozabas más el béisbol.
¿En aquel tiempo ya no hubo algún otro club que intentará llevarte a los Estados Unidos?
Sí. Después de haber ganado la triple corona de pitcheo en la LMP, finalizando con 13-3, así como campeón de efectividad y ponches, volví con los Tigres de Detroit.
La triple corona fue con Mexicali, ¿cierta?
Así es. Para mí fue una gran satisfacción haber logrado la hazaña. Fue algo grandioso que me pasó, porqué, porque de buenas a primeras ya tenía ocho juegos ganados, a mitad de temporada.
Un arranque espectacular.
Sí, muy bien, y el equipo muy bien, en primer lugar y todo, fue una temporada donde todo me salía bien. Recuerdo que fuimos a los playoffs y luego a la final contra Navojoa. De los cuatro juegos gané tres, con el último de ellos tirándolo completo. Fui el Más Valioso de la temporada y luego nos fuimos a la Serie del Caribe en Mazatlán, donde tuve la suerte o privilegio de ganarle a República Dominicana que traía muchos ligamayoristas en su roster, eso me abrió las puertas para que Detroit me diera una oportunidad para ir al entrenamiento.
Con los Tigres (Detroit) estuve hasta el último día del entrenamiento. Ahí estaba Aurelio López, que en paz descanse, también estaba Willy Hernández, de los que más me acuerdo.
¿Qué pasa después que vas a Tigres y sabes que es el último día del entrenamiento?
Recuerdo cuando me dieron la dieta de la última semana, me dijeron, pues ya te quedaste, y yo ilusionado, ya que Aurelio (López) me decía que casi era un hecho que me iba a quedar en el equipo, pero Spark Anderson, que era el manager, me habló a la oficina el último día y me dijo que le iban a dar oportunidad a un zurdo que estaba ahí.
¿Te lo dijo él personalmente?
Sí, me dijo que tenía a otro zurdo y que querían darle la oportunidad, no me acuerdo del nombre. Me dijo que ya había firmado su contrato y se iban a quedar con él. El convenio que había entre los Leones y Tigres era de que si no te quedabas allá volvías al equipo y pues ya no había nada que hacer, ya que ellos habían tomado la decisión y volví a Mérida, fue lo mejor, no estoy frustrado ni mucho menos.
¿No te afectó esa decisión?
No, para nada. Volví a la Liga Mexicana a ganar juegos, a pitchear bien, creo que fue una carrera muy bonita, porque hubo más logros que fracasos, además, toda la gente me ha visto bien toda la vida, donde quiera que vamos, yo creo que eso es muy importante, que la gente te vea bien, que no te vea con morbo, que te vean como amigo, ya que eso es muy importante.
¿Te gustaba que reconocieran que eras un grande del béisbol?
Sí, gracias a Dios, yo creo que me ha ido bien en la vida, en toda mi carrera y le doy gracias a Dios también por eso.
Concluyamos con ese período que tuviste con Yucatán; ¿cómo se da tu retorno a los Sultanes?
Mira, en el 95 estuve lesionado de mi brazo en Yucatán y me pusieron de coach de pitcheo, el Señor Gustavo Racalde, que en paz descanse.
Te vas a encargar del pitcheo, mientras te restableces de tu brazo, me dijo. Ah está bueno. Yo duré como un mes en rehabilitación y volví a pitchear y volví a hacerlo bien, en eso estaba cuando hacen los movimientos de cambio y los Sultanes me pidieron otra vez. Fue un domingo, estaba en Yucatán y fui a la oficina, me dijeron; ¿sabes que te vas a ir a de nuevo a Monterrey?, y yo digo, para que, si falta un mes y medio de temporada, yo me quedo aquí en Mérida, yo no me quiero ir a ningún lado, estoy aquí con mi familia y aquí me quedo.
Me dijeron; es que ya hicimos el cambio. Es que no me dijo nada, usted no me comentó nada y pues, yo opto por quedarme. Deshaga el movimiento, le dije, yo estoy aquí muy a gusto, y ya fue cuando Roberto (Magdaleno) me habló y me dijo, Mercedes, no seas así, ya hicimos el movimiento y que esto y que lo otro, total, nos arreglamos y para adelante.
Recuerdo que vine a cambio del pitcher Antonio Villarreal, pero primeramente me mandó a Torreón, porque, me dijo, quiero que te cheque el doctor Chavarría, para ver cómo está tu brazo, y ya llegó el doctor Chavarría, me examinó y me dijo; esto es lo que tienes, lo que tú necesitas es pitchear, tu lesión ya no existe.
Volviste a ser el Esquer de siempre.
Volví y gané, parece ser que gané cinco juegos en un mes, casi gané todos los juegos que lancé con los Sultanes, lo mismo que en los playoffs, donde eliminamos a Saltillo, luego a Reynosa y posteriormente barrimos a los Diablos.
Con Monterrey estuve hasta el 98 y al año siguiente me mandaron a Reynosa, ahí estuve del 99 al 2003, luego otras dos temporadas con los Tuneros de San Luis y el resto de mi carrera con los Dorados de Chihuahua, que acaban de desaparecer, a ver que nos depara el destino. (Para la temporada 2011 será coach de pitcheo de los Olmecas de Tabasco, apoyando a Derek Bryant).
Retomando el tema de la costa, tu amplia experiencia en el cuerpo técnico de pitcheo hizo que te llamarán los Yaquis (flamantes campeones de la Serie del Caribe), al quedar desligado de los Mayos de Navojoa.
Sí, hubo la oportunidad de estar como asesor de pitcheo, ahorita estamos en la final a ver qué sucede mañana (Los Yaquis tenían ventaja sobre Guasave 3-2 al realizarse la entrevista).
A ver qué pasa mañana, ahí todo puede pasar.
Sí, mañana es el sexto juego, no sabemos que vaya a pasar, pero gracias a Dios, ahí estamos.
Además de la triple corona aquí en la costa, ¿qué otros momentos importantes hay en tu carrera?
Bueno, allá en los inicios de mi carrera fui con Hermosillo a la Serie del Caribe de República Dominicana, allá por 1979-80, fue mi primera Serie del Caribe, era novato y tuve la suerte de que me llevarán.
Recuerdo que le ganamos a Culiacán y pues, en sí, que más te puedo decir, en varias temporadas quedé campeón de ponches, lo cual fue muy satisfactorio, así como en carreras limpias y juegos ganados. Eso te da satisfacciones, por qué no todo el tiempo vas a estar entre los primeros, pero te da margen para que te establezcas o estés arriba entre el grupo de lanzadores.
¿Había algún bateador al que se te dificultara dominar?
Eso me lo han preguntado muchas veces eso, pero nunca hubo alguien en especial, siempre hubo respeto con todos ¿porqué?, porque hay veces que los que supuestamente no tienen poder te dan jonrones y los poderosos te la retachan de hit, así que había que preocuparse por todos, no nada más por los jonroneros, eso me dio margen para concentrarme mejor en mi trabajo, no nada más concentrarme en los bateadores. Vuelvo a repetirte, no hubo nadie en especial que me atemorizara en la lomita de pitcheo.
Jugaste y usaste muchos uniformes en tu carrera, pero, ¿hubo algún equipo en particular con el que te sintieras más a gusto?
Mira, yo jugué como tres o cuatro años con casi todos. Vivo en Navojoa y jugué con los Mayos. Aquí fue donde me dieron más chance de pitchear, pero donde gané más juegos fue en Mexicali, ahí estuve cuatro años, con Mazatlán estuve tres, en mi tierra (Guasave) me fue muy bien, pero adonde uno vaya tiene que hacer lo mejor posible y eso fue lo que yo hice en mi carrera.
¿Hubo algo que te faltó o que te hubiera gustado haber conseguido?
Uno nunca está conforme con nada, pero yo estoy conforme con lo que hice, yo no estoy frustrado ni mucho menos, Dios me lo dio y así lo acepto, tuve una carrera muy bonita, muchos recuerdos y claro, todo el tiempo los voy a llevar yo junto con mi familia.
¿Quiénes integran tu familia?
Luis Mercedes, Gabriela y mi esposa Elia, ella es escritora, y pues, de alguna manera, ellos son los que lo suben y lo bajan a uno del árbol, ya que a veces anda uno medio inflado porque tuvo éxito con algo, pero ellos tratan de ubicarme. Ellos me han acompañado a lo largo de mi carrera, ya que cuando mis hijos estaban chicos los traía de uno para otro lado.
¿Qué consideras haya sido para ti lo mejor de tu carrera?
Creo tenerlo claro, ya que después de que haces números y viajas para todos lados, lo del Salón de la Fama es algo grandioso, porque cuando uno sale al terreno de juego no piensa en nada de eso, solo piensa en el trabajo, lo que vas a hacer para que gane tu equipo, para ser de los primeros lugares, para obtener un campeonato, para ir a una Serie del Caribe, para todo eso piensas, pero ya después que te retiras y ya cumples los cinco años reglamentarios, los mismos cronistas te empiezan a mover la tierra y te dicen; voy a votar por ti, ya te toca, y esto y lo otro, no pues gracias, a mi desde el año pasado me estaban diciendo; no, tú vas a entrar directo, y dije, no pues falta la aprobación de la prensa, de los que votan, ya este año cuando empezó la temporada empezaron las entrevistas y ya con lo de la junta que hubo en invierno (Nominación en Hermosillo), Eduardo Almada, que es el presidente del Comité Elector, me dijo el resultado que hubo en Hermosillo, pero faltaba el otro, yo creo que si vas a ser electo, me dice, pero vamos a esperar y si, se dio, gracias a Dios. Creo que es lo máximo para un pelotero, por lo que respecta a mí, creo que es el premio a lo que hiciste en el terreno de juego, ahí se ve reflejado. Le doy gracias a Dios, a todos los cronistas que votan, a todos, porqué, porqué de alguna manera lo han apoyado a uno en muchas cosas.
¿Cuál fue la impresión al oficializarte la noticia?
Todos nos emocionamos. Me avisaron antes, pero nos pidieron que no dijéramos nada y así lo hicimos, ya cuando salió a la prensa todo mundo pudo manifestarlo.
¿Has recibido felicitaciones?
Sí, de toda la gente, los amigos de toda la república y pues, que te puedo decir, esperamos vernos en la ceremonia, no sé si sea hasta junio o julio, pero, ahí nos vamos a ver si Dios nos presta vida.
Esta información no fue sujeta a la aprobación de la LMB ni de otros clubes