Higuera, en los umbrales de la inmortalidad
El gran zurdo se muestra amable, dispuesto, al ser entrevistado en los jardines de su residencia ubicada en Los Mochis, Sinaloa, recordando aquella campaña de 20 triunfos y su gran carrera con Fernando Valenzuela por convertirse en el primer mexicano con esa cifra en la carpa grande.
Teo, en aquel tiempo todo mundo seguía los pasos de Fernando Valenzuela, en donde la televisión jugaba un papel importante, "El Toro" brillaba a grandes alturas cuando apareces en el escenario y haces que los reflectores enfoquen hacia tu persona.
Para Fernando, mis respetos, es muy amigo mío. Siento que Fernando sentía más responsabilidad, yo no me sentía presionado. Yo le llamaba después de cada juego, estábamos en contacto, aunque debo reconocer que él nunca me hablaba.
¿A qué atribuyes eso?
Pienso que Fernando es un poco reseco, pero es tremenda persona, tanto él como su familia, siempre han sido muy cordiales conmigo.
Llevaban una carrera muy pareja en pos de las 20 victorias, pero al final dices que él llegó primero por qué.
Mira, el tiró un martes y yo tiré un miércoles, el penúltimo del total y ambos ganamos, era el triunfo 19, luego, el lanzó un martes y ganó y yo tiré un miércoles y ahí me tuve que quedar.
Hubiera sido apenas un día después, de él.
Así es, luego él ganó el 21 y yo llegué a 20 y ahí me quedé, ya que perdí el último partido de la campaña.
Ganar 20 juegos en la Liga Mexicana era muy importante, ¿qué significó para ti hacerlo en Grandes Ligas?
Naturalmente, es el trabajo de uno, pero creo que la competitividad es la que te saca adelante, yo fui muy entregado, a mi no me importaba quien estaba bateando o quien estaba corriendo, no, no me importaba, yo estaba metido en lo mío.
Siempre trataba de hacer lo mejor posible y la gente lo gozaba, lo disfrutaba, la de Milwaukee, esa gente me dio mucho respaldo, me dio muchos aplausos, mucho, hubo muchas satisfacciones y cada vez que voy allá me lo manifiestan abiertamente.
O sea, la gente te arropó, te quería mucho.
Yo lo sentía así, aunque hay que reconocer que la "Fernandomanía" fue algo incomparable, Fernando tiene un historial que, que bárbaro.
Eran otros tiempos, luego llegó Vinny, cada quien en su época, vienen épocas diferentes, pero vienen jugadores con mucho talento, con más fortaleza, yo pienso que algún día va a salir otro Fernando Valenzuela u otro Teodoro Higuera, ¿porqué no?
¿Quién te ayudó a perfeccionar tus pitcheadas?
Mis pitcheadas, cuando yo llegué a la Liga Mexicana y posteriormente a las Grandes Ligas fueron las mismas, yo estaba tirando un screwball igual que Fernando, pero al llegar a las Grandes Ligas, me lo quitan.
Me lo quitaron por mi velocidad. Esa era mi primera pitcheada, pero estaba en 91 millas, en 89, 92, 93, entonces, el screwball te quita fuerza, hace que disminuya tu velocidad.
Fernando tiraba 85, 86 y nada más, pero tiraba un tremendo screwball que fue su mejor lanzamiento, pero el ganó muchos juegos por la recta pegada. Lo mío no era recta pegada, yo tiraba recta, afuera, y ya, me montaba arriba en el conteo, lo que me ayudó mucho fue mi locación, mi control, porque había sido considerado el pitcher número uno de Grandes Ligas, el de mejor mecánica.
Teo, ¿algún bateador al que se te dificultara dominar?
Definitivamente, "El Comepollos", Wade Boggs, él tenía una zona de bateo muy fina, muy fina, yo pienso que a esos bateadores hay que reconocerlos, uno trataba de dominarlo tirándole a las esquinas, pitcheada con la cual se engolosinan y dan su rola o elevan corto. Otros tipos difíciles de dominar eran Kirby Pucket, Don Mattingly, Dave Winfield.
¿Si alcanzaste a lanzar contra Rod Carew? Sí, Carew estaba con Anaheim. Aunque lo enfrenté muy pocas veces, ya que no me ponían contra zurdos, me lo pusieron como dos o tres veces, pero no pasó nada.
¿Qué pasa cuando tú y Fernando estelarizan el Juego de Estrellas?
Fue algo muy bonito. Una noche antes nos tocó estar en la misma mesa, convivimos en una cena de gala después del Homerun Derby, fue un momento que no se olvida.
Luego siguió el Duelo de Titanes en Monterrey, al cual se le hizo mucha promoción, en donde tú y Fernando eran las figuras principales y unos días antes te lastimas y ya no lanzas en aquel partido.
Sí, yo iba a ser protagonista de ese juego, de ese duelo, lamentablemente, antes, tiro un juego de exhibición y siento que me molesta un poquito el hombro. Se lo dije a los Cerveceros y me dijeron que ya no podía tirar, y ya no me dejaron hacerlo por varias semanas.
Tuve que descansar mi brazo por 15 días, luego me repuse, pero yo me sentí muy mal con la afición, por qué yo era parte del duelo, pero Fernando sacó la casta y pitcheó muy bien en el que fue su último partido con los Dodgers.
Teo en el tiempo que estuviste en Grandes Ligas, ¿cuál consideras tu mejor momento?
Fueron muchos, hubo momentos muy bonitos, muy especiales, para mí, es hacer el equipo de Grandes Ligas, es llegar, me entiendes, a donde tú querías llegar, ganar 20 juegos, ir a un Juego de Estrellas, ser el JMV del equipo, el Jugador Más Valioso en el 85, el Jugador Más Valioso en el 86, segundo lugar de efectividad, en fin, son muchos, son varios triunfos.
Un día le pregunte a Fernando en Hermosillo que cuál era su mejor momento en las Ligas Mayores y me dice; "a lo mejor todo mundo cree que mi mejor momento fue el día en que le gané a los Yanquis en la Serie Mundial, pero no, mi mejor momento fue el día que me dieron la oportunidad de abrir un juego de Grandes Ligas, porque ahí se abrió el panorama para mi, o sea, a veces nosotros creemos que en determinado momento es el más importante y resulta que hay otros ahí.
Para mí fue motivante también lanzar mi primer encuentro como abridor. Se lesionó el abridor, entonces me dieron la bola a mí. En el primer juego que abrí tiré blanqueada contra Anaheim.
Era mi primera apertura y fue muy motivante, por que llegó Regggie Jackson a donde estaba, Reggie habla muy buen español, pues su mamá es latina, entonces llega y me dice: Hey, tremendo pitcheo. Nos quedamos platicando un rato y me dijo; tú vas a ser uno de los mejores zurdos de la liga.
Te quedó ese mensaje latente, una gran satisfacción, sin duda.
Una satisfacción tremenda, siempre que lo miraba iba y lo saludaba, también, el que me admiraba mucho era Billy Martín, el manager de los Yanquis y Sparky Anderson, de los Tigres de Detroit, ¿te acuerdas?
Falleció hace poco.
Ellos me miraban lanzar y al día siguiente iban y me buscaban, yo andaba corriendo y me esperaban para platicar, para felicitarme, me animaban a que siguiera adelante.
Yo estoy muy agradecido con ellos, hubo una vez que agarré unas bolas y se las firme a los dos y se las llevaron, que bárbaro, me lo agradecieron, porque nunca había pasado eso de que un pitcher les diera una bola a ellos.
Fue un buen momento de tu vida.
Fue bonito, eso es lo que uno siente.
Teo, ¿alguna cosa que hayas querido hacer en el beisbol y no lo hayas logrado?
Fíjate que yo quedé con una decepción. Simplemente, yo quería seguir adelante en mi carrera, desgraciadamente, las lesiones llegan cuando menos las esperas. Yo tiré todavía en el 94 con Milwaukee, pero ya no pude recuperarme al cien por ciento.
¿Qué fue lo que pasó?
Si podía haber seguido jugando. Desgraciadamente, te bloquean. El manager Phil Garner me ponía a abrir juegos, muy buenos, que lanzaba 9 innings, 8 innings, dejaba los juegos ganados y no tenia decisión, entonces me empezaron a mandar al bullpen, inclusive yo tuve un coraje, una discusión, con él, oye voy ganando el juego en el séptimo inning, 5 a 1, doy una base y me sacan, oye, estoy bien, ok, correcto, entonces.
No me gustó porque lo hizo con otra finalidad y no lo sentí honesto, porque para mí la honestidad es lo que cuenta, yo doy honestidad y quiero recibir honestidad.
Tuvimos una discusión después del juego y no se llegó a nada, simplemente, él ya no quiso que yo tirara, que porque estaba mi velocidad muy baja. Oye, mi velocidad es de 89, 88, le dije, oye hay pitchers que están tirando 83, 84.
Siento que acortaron un poco mi carrera, desgraciadamente vino una huelga, pero cada vez que me mandaban a pitchear yo hacía mi trabajo.
En el 95 me toman los Padres de San Diego, junto con Fernando. Hice el entrenamiento junto a Fernando, hicimos tremendo trabajo y nos fuimos juntos a San Diego. Allá, para iniciar la temporada me llaman a la oficina y me dicen que siempre no, y pues bueno, ni modo, yo pienso que han de haber hablado a Milwaukee sobre mi brazo y algo debe haberles contado.
Yo me sentía muy bien, estaba tirando a 88, 89, 90 y me sentía en excelentes condiciones.
¿Ya no hubo algún acercamiento con otro equipo?
Sí, me llamaron los Cachorros de Chicago para relevo. Fui, les tiré y les gustó, pero ellos sintieron que mi brazo no calentaba muy rápido, ó sea, necesitaba más tiempo para calentar y yo era relevista, un relevo necesita estar listo en cinco minutos y mi brazo requería de más tiempo para estar en óptimas condiciones.
Uno está consciente, y como dice el dicho, todo por servir se acaba o bien, se acaba por no servir.
Tu próximo ingreso al Salón de la Fama.
Es algo que me tiene contento. Estoy orgulloso de poder estar junto a los grandes de todos los tiempos. Definitivamente, es algo que complementa mi carrera, que me da satisfacción, es algo en lo cual no piensas cuando te encuentras activo, pero que siempre lo tienes en mente al momento de retirarte. Gracias por apoyarme en este momento tan importante.
Esta información no fue sujeta a la aprobación de la LMB ni de otros clubes