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Enrique Aguilar: un espíritu Rielero

El legendario pelotero recuerda su paso por Aguascalientes y el título de 1978
August 25, 2012
Aguascalientes, Ags. (lmb.com.mx) 24 de agosto.- Pasa la bola en las prácticas de bateo, en su cara se dibuja un bigote expresivo por la facilidad con la que sonríe y cuenta anécdotas con la alegría de un niño, aunque suma más de 50 años de edad. Se llama Enrique Aguilar, un espíritu Rielero.

No oculta su inmensa felicidad por ser parte de esta historia hidrocálida, en la cual, regresaron con honores a la Liga Mexicana de Béisbol para instalarse en la Serie del Rey. "Soy el más contento del equipo, aunque me imagino también, que lo que yo siento, lo sienten todos" nos relata Aguilar, quien formó parte del equipo campeón de Rieleros en 1978 como jugador.

En aquel año, Enrique Aguilar no era el gran productor de carreras en el que se convirtió a la postre, su línea de bateo fue de .242 (porcentaje de bateo), 3 cuadrangulares y 17 carreras impulsadas. Era su quinto año como jugador de la LMB.

En los calendarios sucesivos, durante la década de los ochenta, se transformó en un temible cañonero. Su mejor temporada fue la de 1988 con .343, 35 vuelacercas y 115 carreras remolcadas. En total jugó 20 temporadas con los Rieleros, pero debutó con Rojos del Águila, se retiró con los Cafeteros de Córdoba y tuvo estadías intermedias con Yucatán y San Luis.

Su gran carrera le valió la inmortalidad en 1995. En 2012, se enfrenta el equipo de la entidad donde nació, Veracruz, ante la novena que lo llevó al estrellato y la ciudad donde actualmente reside, Aguascalientes.

En el epílogo de la charla, aclara que "nací en Villa Azueta, Veracruz y me crié en Los Robles. Me firmó Rolando Camarero para el Águila. A mí me decían que era de Mandinga, Veracruz, pero lo decían los periodistas de aquella época y no era cierto".

Con toda seguridad, algún día encontrarán en el diamante del parque Alberto Romo Chávez a Enrique Aguilar, pasando la bola, instruyendo a los más jóvenes y disfrutar del béisbol en la ciudad que lo hechizó, Aguascalientes.