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Las figuras de Mike Brito y Anuar Canavati alrededor de Héctor Espino

June 10, 2019

TIEMPO DEL RECUERDO: Antes de que Héctor Espino saliera de su tierra, Chihuahua, jugó en una liga donde participaban profesionales y otros que eran amateurs. Todavía no se consideraba a Espino como profesional. Ese equipo era dirigido por Memo Garibay y como cátcher aparecía Mike Brito. Nada menos que el

TIEMPO DEL RECUERDO: Antes de que Héctor Espino saliera de su tierra, Chihuahua, jugó en una liga donde participaban profesionales y otros que eran amateurs. Todavía no se consideraba a Espino como profesional. Ese equipo era dirigido por Memo Garibay y como cátcher aparecía Mike Brito. Nada menos que el famoso manager que era Garibay y Brito que apenas se identificaba en el beisbol mexicano para luego hacerse famoso como buscador de talento de los Dodgers de Los Ángeles.
Esta historia le sirvió a este servidor para bromear a Garibay y a Brito, les decía "cómo es posible que se les haya pasado de noche la figura de Héctor Espino". Memo se defendió diciéndome que lo reportó a los Tigres (trabajaba para el famoso club) pero Chito García no tomó en cuenta su reporte. Fue hasta que llegó a los Sultanes de Monterrey que Chito reclamó los derechos del gran Espino pero no fue válido porque no lo había registrado en la liga.
Mike Brito se disculpó diciendo que todavía no era buscador de ningún equipo, que veía a Espino como un compañero. Hasta ahí la versión de los dos que fueron manager y cátcher del equipo donde Héctor Espino daba sus primeros pasos como jugador. Llegó el invierno y se registró en la Liga del Bajío, el único que notó sus facultades fue Domingo Santana y lo recomendó para jugar en la Liga Central con los Tuneros de San Luis Potosí. Santana había sido un gran segunda base, a quien apodaban "El Cerebro". Por su buena trayectoria le pusieron su nombre a la hoy casa de los Bravos de León en la LMB.
Luego sucedió algo que hemos llamado "el gran regalo" para Anuar Canavati. Un directivo que no le gustaba que sus Sultanes de Monterrey tuvieran sucursales. Pero lo obligó la liga, diciéndole que por acuerdo de todos los directivos era obligación tener sucursal en la Liga Central. Hubo un sorteo y le tocó San Luis Potosí a los Sultanes. Tuvo que aceptarlo y nunca reconoció el regalo que le llegó porque en ese equipo estaba Héctor Espino. De lo demás ya todo mundo conoce la historia.
Este servidor se reunió con Espino y Cono Canavati que era el dueño de los Alijadores de Tampico, eso sucedió en el hotel Virreyes donde antes paraban los equipos cuando tenían serie en la capital. Durante la charla, Cono le dijo a Espino cuéntale tu relación con mi primo (Anuar Canavati). "Nunca fue buena", dijo Héctor, "todo se acabó cuando le pedí lo que me correspondía del pago de los Cardenales de San Luis por mi contrato. Dijo que no iba a dar nada y que si no me reportaba al campo de entrenamiento de los Cardenales, tampoco jugaría con los Sultanes". Eso ocurrió cuando se preparaba la temporada de 1965. "No hubo arreglo y me fui a mi casa", nunca lo volví a ver porque el señor tuvo un accidente y murió".
"Gracias a Cono Canavati pude regresar, fue por mí a Chihuahua diciéndome que ahora había otros directivos y que todo sería diferente. Entre mis condiciones pedí que no hicieran trato por mí con ningún club de Ligas Mayores"
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