LMB: Armando Murillo, parte del cuadro del millón
Armando Murillo fue en un jugador de mucha categoría, pero no pudo conseguir muchas cosas que se pensaba de él en aquellos años que fue el tercera base titular de los Tigres. A pregunta de un aficionado que deseaba saber de él, Murillo jugó 10 temporadas en la LMB y
Armando Murillo fue en un jugador de mucha categoría, pero no pudo conseguir muchas cosas que se pensaba de él en aquellos años que fue el tercera base titular de los Tigres. A pregunta de un aficionado que deseaba saber de él, Murillo jugó 10 temporadas en la LMB y siete fueron con los Tigres.
Cinco veces bateo sobre .300 y una vez, en 1963, se quedó con .299. Les faltó un hit para terminar con la cifra mágica. En 1968 salió de las filas felinas y se instaló para jugar dos años con los Pericos de Puebla. Sin embargo, Murillo tuvo su último año con el Unión Laguna, fue en 1990. Fue cuando anunció su retiro. Al pasar a ser parte de los Pericos, se dijo que los Tigres lo negociaron para recuperar a Chito García que había sido castigado por el ingeniero Alejo Peralta.
Murillo fue parte del infield del millón, fue durante su periodo de 1961 a 1967, sin duda que fueron sus mejores años junto al short stop Fernando Remes, el segunda base Kiko Castro y Rubén Esquivias como primera base. Le tocó ser catcher a Gregorio Luque para completar ese cuadro que entusiasmó mucho a la fanaticada felina.
Murillo también vivió buenos momentos en la Liga Invernal de Sonora y siguió con el equipo Ostioneros de Guaymas en la Liga Sonora-Sinaloa. Su mejor actuación la vivió en el segundo de un doble juego contra los Naranjeros de Hermosillo y cuando las cosas no iban bien para el equipo que necesitaba ganar ese día. El manager Memo Frayde jaló por su estelar Vicente Romo, quien lanzó muy bien para lograr la victoria, pero fue Murillo quien se llevó las palmas al batear el ciclo, dos sencillos, un doble, triple y cuadrangular. Cabe decir que fue el primero en batear el ciclo en la Liga Invernal de Sonora, como se llamaba entonces el circuito de invierno.
Varias veces platiqué con Murillo, le agradó que lo comparara con Miguel “Becerril” Fernández a la hora de hacer contacto con los lanzamientos, le recordé que Miguel salía rumbo a la primera como si hubiera conectado entre dos y pasaba por la primera buscando la segunda almohadilla que lograba con cualquier distracción del fildeador. Después que se retiró lo encontré en Puebla y me dijo que extrañaba mucho a los Tigres donde tuvo sus mejores años. Conectó 1,216 hits pero no le alcanzó para tener un lugar en el Salón de la Fama.