LMB: La estrategia del beisbol actual
Lo que sucedió en el penúltimo día de la temporada regular, fue en Houston y me hizo recordar un juego en Culiacán, con lo sucedido en este juego entre Filis de Filadelfia y Astros de Houston. No hay duda que mucho ha cambiado el sentir de un juego como jugador
Lo que sucedió en el penúltimo día de la temporada regular, fue en Houston y me hizo recordar un juego en Culiacán, con lo sucedido en este juego entre Filis de Filadelfia y Astros de Houston. No hay duda que mucho ha cambiado el sentir de un juego como jugador o manager.
El gran pitcher Justin Verlander abrió por los Astros sellando una gran temporada, mientras que la ofensiva del equipo se lució abriendo el juego a base de metralla pura. Cuando Verlander terminó la quinta entrada el manager Dusty Baker lo sacó y empezó a utilizar a sus pitchers de bullpen, no le importó que este llevara juego sin hit ni carrera. Ese era su plan de juego. Los pitchers cumplieron hasta la octava, pero en la novena entrada los Filis dieron el primer hit y otro más. Se fueron hasta el final, los Filis no anotaron pero ganaron el juego 10-0 y ni quien dijera nada.
Esta es la manera que los managers y jugadores ven los juegos ahora, solamente piensan en ganar y eso es bueno pero no importan los detalles como es lanzar sin hit ni carrera. La era moderna se registra de otra manera. Muchos años atrás, si un manager hacía un cambio de pitcher con su abridor lanzando sin hit para traer a otro, seguramente que el pitcher no lo aceptaba y le hacia un berrinche al manejador.
Recuerdo algo que sucedió el 26 de noviembre del 2003, Águilas de Mexicali en calidad de visitante frente a los Tomateros de Culiacán. Rigoberto Beltrán abrió el juego por el equipo Guinda y estuvo fenomenal pero, cuando terminó la sexta entrada ganaba 6-0 y lanzaba sin hit ni carrera. Llegó al dugout, se quintó la cachucha y le dijo al manager Paquín Estrada “ya no más, pon a otro”. Paquín le dijo, “ya viste que no te han dado ni un hit?
Total que no dijo nada más y entonces Paquín movió su bullpen. Trajo primero a Gabe Molina que lanzó dos entradas sin hit y cerró el taponero Marc Kroon. El juego terminó sin hit ni carrera y ganaron los Tomateros 6-0 en 9 entradas. Y luego pensamos lo que una ocasión me dijo el Zurdo Alfredo Ortiz. Ganaba el juego pero ya le habían dado hits y carreras pero lo ganaba cuando llegó el manager Tomás Herrera y le pidió la pelota. Su respuesta, “No me saques “Pocho”, déjame terminar el juego”. Tomás aceptó y Ortiz completo el juego.
Era otra manera de sentir y ver el juego de beisbol como manager, había un sentimiento que era cuestión de honor, pero eso ya no existe. Los pitchers de ahora calientan, se preparan para un periodo de cinco innings. Nadie romperá aquella marca de Jesús “Chito” Ríos con los Tigres, completó 26 juegos consecutivos. No ha nacido ese lanzador que empate el record.