LMB: Las hazañas de Ramón Bragaña
A petición de un buen amigo voy a recordar el pitcheo que brillaba entre los años 40 y 50 en la LMB. Mexicanos y extranjeros, como le respondimos a Julián Gutiérrez, con quien platicamos un poco de cómo estaba conformada la liga. Por supuesto que empezamos por el rey en
A petición de un buen amigo voy a recordar el pitcheo que brillaba entre los años 40 y 50 en la LMB. Mexicanos y extranjeros, como le respondimos a Julián Gutiérrez, con quien platicamos un poco de cómo estaba conformada la liga.
Por supuesto que empezamos por el rey en victorias, lo que hizo Ramón Bragaña en 1944 que desde entonces quedó coronado como el máximo ganador en una temporada, ese año también figuraron Henry McHenry y Agapito Mayor, este último un pitcher zurdo muy efectivo pero, como todos, quedó muy lejos del gran Bragaña, quien terminó manejando a los Azules de Veracruz de Jorge Pasquel pero que jugaba en México como local.
Bragaña todo un caso, el año de su gran actuación también dirigió al equipo, suplió a Roger Hornsby y al año siguiente tomó el mando de principio a fin. Así que era un buen bateador, a veces catchaba y por supuesto un pitcher de gran presencia, pero jamás volvió a tener algo parecido a sus 30 ganados en 1944. En 1945 tuvo marca de 15-16 y eso sí, fue el máximo ganador. Jiquí Moreno le siguió con 14-10.
En 1946 fue uno de los cuatro managers que tuvo el equipo pero Martín Dihigo siguió sobresaliendo, como pitcher tuvo marca de 11-4. Ese año apareció Max Lanier y fue el rey de la efectividad con 1.93 y 8-3 en ganados y perdidos. Aunque con números más discretos, Bragaña siguió siendo el máximo ganador. Sin embargo hay que decir que lo superó Raymond Brown que logró números de 13-4 con los Azules.
Los jugadores mexicanos siguieron apareciendo pero sin mostrar mejor presencia. Ahí estaban Guadalupe Ortegón, Héctor “Pepino” Azamar, Antonio Estrada. Óscar Estrada, Enrique Leduc, González Morales. Todos estos últimos con los Alijadores de Tampico.
En otros equipos aparecían Zenón Ochoa, pero había un gran lanzador, Memo López que en 1949 tuvo marca de 18-11 y fue la figura del Águila de Veracruz. Los demás mexicanos pasaron desapercibidos.
Vamos a seguir recordando jugadores que se movían de un equipo a otro en los recesos de temporada, los jugadores cubanos y venezolanos seguían mostrándose con buena presencia de buenos bateadores o lanzadores.